1. Preparación y Dilución
El protocolo comienza con la reconstitución de la toxina utilizando solución salina estéril al 0.9%. La dilución debe ser específica según el objetivo terapéutico; por ejemplo, para el tratamiento de la hiperhidrosis, se suele utilizar una proporción de 100 U en 4 cc, asegurando la concentración adecuada para el área a tratar.
2. Planificación y Marcación
Antes de la inyección, se realiza una evaluación dinámica de los músculos faciales para proceder a la marcación de los puntos de inyección. Las áreas más comunes incluyen:
- Glabela: (Entrecejo).
- Frente: (Líneas de expresión horizontales).
- Patas de gallo: (Músculo orbicular de los ojos).
3. Técnica de Aplicación y Dosificación
La profundidad de la inyección (superficial o profunda) se determina según el músculo objetivo. Es fundamental ajustar la dosis por sitio muscular basándose en las necesidades del paciente; por lo general, los hombres requieren dosis mayores debido a su mayor fuerza y masa muscular. Una técnica precisa es vital para minimizar riesgos como la ptosis palpebral (caída del párpado) o la difusión no deseada del producto.
4. Cuidados Post-Tratamiento
Para garantizar el éxito del procedimiento y evitar complicaciones, se enfatizan las siguientes restricciones durante las primeras horas:
- Suspender el ejercicio físico de alto impacto.
- No masajear ni presionar las zonas tratadas para evitar la migración de la toxina.
- Evitar la exposición a calor intenso (saunas, sol).








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